viernes, 30 de octubre de 2015

Across The Universe: Capítulo uno

Capítulo 1: Cuenta Lali:



   Papá dijo: --Deja que mamá vaya primero.

              Mamá quería que yo fuera primero. Creo que era porque estaba asustada de que luego de que ellos estuvieran encerrados y congelados, me iría, de vuelta a la vida, en vez de relegarme a esa caja fría y transparente. Pero papá insistió. 

       --Lali necesita ver cómo es. Ve tú primero, déjala mirar. Luego ella puede ir, y yo estaré con ella. Iré al último. 

      --Tú ve primero --Dijo mamá--. Yo iré al último. 

      El problema es que tienes que estar desnudo, y ninguno de los dos quería que yo los viera desnudos, no es como que yo quisiera verlos en su gloriosa y bruta desnudez, pero dada la opción, sería mejor que mamá fuera primero, ya que teníamos las mismas partes y todo eso. 

     Ella se veía tan delgada después de que se desvistió. Su clavícula sobresalía más; su piel tenía esa consistencia de delgado papel de arroz, esa apariencia deshidratada que tiene la piel de las personas mayores. Su estomago, una parte de ella que siempre mantenía escondida debajo de la ropa, se hundía de una manera arrugada, lo que le hacía ver aún más vulnerable y débil.

  Los hombres que trabajaban en el laboratorio parecían poco interesados en la desnudez de mi madre, como también eran imparciales hacía la presencia de mi padre y la mía. La ayudaron a recostarse en su transparente caja de crioterapia(Aplicación de frío sobre el organismo). Se habría visto como un ataúd, pero los ataúdes tenían almohadas y parecía un poco más cómodos. Esto se parecía más a una caja de zapatos.

          --Es fría --dijo mamá. Su pálida piel presionada contra la parte inferior de la caja.

          --No lo sentirás --gruñó el primer trabajador. Su tarjeta de identificación decía ED.

     Miré lejos cuando otro trabajador, Hassan, atravesó la piel de mamá con las agujas de las IV(Vía Intravenosa. Se utiliza para inyectar medicamentos en el organismo, directo en el torrente sanguíneo.). Una en su brazo izquierdo, conectada al pliegue interior de su codo; una en su brazo derecho, que sobresalía de esa gran vena bajo los nudillos.

         --Relájese --dijo Ed. Era una orden, no una sugerencia.

  Mamá mordió su labio.

 El líquido en la bolsa de IV ya no fluía como agua. Bajaba como miel. Hassan apretó la bolsa, forzando a que bajara hacia la IV más rápido. Era azul cielo, como el azul del aciano(O azulejo. Planta herbácea anual o bienal de la familia de las asteráceas.) Que Jason me había dado en el baile de graduación.

  Mi mamá siseó del dolor. Ed removió una pinza plástica amarilla de la IV vacía de su codo. Un flujo retrógrado de brillante sangre se disparó por la IV, vertiéndose en la bolsa. Los ojos de mamá se llenaron de agua. La sustancia azul viscosa de la otra IV brilló, un suave destello de cielo resplandeciente brillando por las venas de mi mamá mientras la sustancia subía por su brazo.

   --Hay que esperar que llegue al corazón --dijo Ed, mirándonos. Papá apretó sus puños, sus ojos clavados en mi mamá. Los ojos de ella estaban cerrados, dos lagrimas calientes colgaban de sus pestañas.

  Hassan apretó la bolsa de sustancia azul de nuevo. Una línea de sangre brotó por debajo de los dientes de mamá, donde ella estaba mordiendo su labio.

       --Esta cosa es la que hace el trabajo de congelación --habló Ed en un tono familiar, como un panadero hablando de cómo la levadura hace que el pan se levante--. Sin él, pequeños cristales de hielo se forman en las células, y rompen las paredes celulares. Esto hace que las células crezcan fuertes ¿ves? El hielo no las rompe. --Miró a mamá--. Aunque duele como el demonio cuando lo inyectan.

        Su cara estaba pálida, y estaba recostada en esa caja, y no se movía nada, como si moverse la fuera a romper. Ya se veía muerta.

   --Quiero que veas esto --susurró papá. No me miró, aún estaba mirando a mamá. Ni siquiera pestañeó.

   --¿Por qué?

   --Así sabrás antes de hacerlo.

   Hassan siguió amasando la bolsa de la sustancia viscosa. Los ojos de mamá rodaron hacía atrás por un momento, y pensé que había muerto, pero no.

 --Casi listo --dijo Ed, mirando la bolsa de sangre de mamá. El flujo fue más lento.

 El único sonido era la pesada respiración de Hassan mientras frotaba los lados de la bolsa de plástico de la sustancia viscosa. Un gemido suave, como de un gatito muriendo, salió de mamá.

 Un resplandor azul pálido brillaba en la IV que salía del codo de mamá.

 --Ok, para -dijo Ed--. Ya está todo en su sangre.

 Hassan sacó las IV. Mamá dejó salir un suspiro.

 Papá me empujó hacía delante. Mirando abajo hacia mamá, me recordó cuando miré a la abuela el año pasado en la Iglesia, cuando todos le dijimos adiós, y mamá dijo que ella estaba en un mejor lugar, pero todo lo que significaba era que estaba muerta.

  --¿Cómo es? --pregunté.

  --No es tan malo --mintió mamá. Al menos aún podía hablar.

  --¿Puedo tocarla? --le pregunté a Ed. Se encongió de hombros, así que la alcancé, apoderándome de los dedos de su mano izquierda. Ya estaban fríos. Ella no apretó de vuelta.

  --¿Podemos continuar? --preguntó Ed. Sacudió un gran gotero en su mano.

  Papá y yo dimos un paso atrás, pero no tan lejos como para que mamá no pensara que la habíamos dejado en ese frío ataúd sola. Ed abrió los ojos de mamá. Sus dedos eran grandes, callosos, y parecían toscos troncos separando los finos párpados de mamá. Una gota de líquido amarillo cayó en cada ojo de color verde. Ed lo hizo rápido --gota, gota--, luego volvió a cerrar sus ojos, ella no los volvió a abrir.

    Supongo que me veía atónita, porque, esta vez, cuando Ed me miró, el realmente paró de trabajar el tiempo suficiente para darme una sonrisa reconfortante.

   --Evita que quede ciega --dijo.

   --Está bien --dijo mamá desde su ataúd. Incluso aunque sus ojos estaban cerrados, podía oír las lagrimas en su voz.

  --Tubos. --Dijo Ed, y Hassan le entregó un trío de tubos de plástico--. Ok, mira. --Ed se inclinó cerca de la cara de mamá.-- Voy a poner estos por tu garganta. No se sentirá bien. Trata de hacer como si los estuvieses tragando.

  Mamá asintió con la cabeza y abrió la boca. Ed metió los tubos por su garganta. Mamá tragó, un movimiento violento que comenzaba en sus estómago y llegaba hasta sus partidos y secos labios.

  Miré a papá. Sus ojos estaban fríos y duros.

  Pasó un largo tiempo antes de que ella se quedara quieta y en silencio. Siguió tratando de tragar, los músculos de su cuello reorganizándose a sí mismos para acomodar los tubos. Ed ensartó los tubos por un agujero en la tapa del ataúd, cerca de la cabeza de mamá. Hassan abrió un cajón y sacó muchos cables eléctricos. Metió un montón de cables brillantes por el primer tubo, luego, un cable largo y negro con una pequeña caja al final bajó por el segundo tubo y, finalmente, un pequeño y rectangular pedazo de plástico que parecía un panel solar atado al final por una cuerda de fibra óptica. Hassan conectó todos los cables a una cajita blanca que Ed fijó sobre el agujero en la parte superior de lo que, me di cuenta, no era más que un elaborado cajón de embalaje.

  --Di adiós. --Levanté la mirada, sorprendida por la amable voz. Ed tenía su espalda hacia nosotros, escribiendo algo en su computador; fue Hassan quien hablo. Asintió hacia mí, infundiéndome coraje.

  Papá tuvo que tirar de mi brazo para que me acercara a mamá. Esta...esta no era la última imagen que quería de ella. Amarillo incrustado en sus ojos, tubos sosteniendo cables por su garganta, un suave resplandor azul cielo bombeando por sus venas. Papá la besó, y mamá sonrió un poco alrededor de los tubos. La palmeé en el hombro. También estaba frío. Me balbuceó algo y me incliné más cerca. Tres sonidos, tres gruñidos balbuceantes, la verdad. Apreté su brazo. Sabía que las palabras que estaba intentando hacer pasar por los tubos era "Te Amo".

  --Mami --susurré, acariciando su suave piel. No la llamaba de otra forma que no fuese "mamá" desde los siete años.

  --Está bien, eso es todo --dijo Ed. La mano de papá se enroscó en la parte interior de mi codo y me tiró suavemente. Me alejé. Cambió de táctica y tomó mi hombro, girándome hacía él con fuerza, tomándome en un abrazo apretado, y no me resistí esta vez. Ed y Hassan levantaron lo que parecía una versión de hospital de una manguera para incendios, y el agua salió con chispas azul cielo, llenando el ataúd. Mamá balbuceó cuando alcanzó su nariz.

  --Solo respira --gritó Ed sobre el sonido del líquido corriendo--. Solo relájate.

  Un grupo de burbujas salieron por el agua, ocultando su cara. Agitó su cabeza, no permitiendo que el agua la ahogara, pero un momento después, se rindió. El líquido la cubrió. Ed apagó la manguera y las ondas desaparecieron. El agua estaba quieta. Ella estaba quieta.

 Ed y Hassan bajaron la tapa del ataúd de mamá. Pusieron la caja contra la pared del fondo, y sólo cuando la dejaron detrás de una pequeña puerta, noté todas las pequeñas puertas en la pared, como las de una morgue. Tiraron de la palanca hacia abajo. Un silbido de vapor se escapó por la puerta, el proceso de congelamiento había terminado. Un segundo, mamá estaba ahí, y al siguiente, todo lo que la hacía "mamá", estaba congelado y estancado. Era como si estuviese muerta por los siguientes trescientos siglos, hasta que alguien abriera la puerta y la despertara.

  --¿La chica ahora? --preguntó Ed.

  Di un paso adelante, volviendo puños mis manos para que no temblaran.

  --No --dijo papá.

  Sin esperar la respuesta de papá, Ed y Hassan ya estaban preparando otro ataúd. No les importaba si era él o yo; simplemente estaban haciendo su trabajo.

  --¿Qué? --le pregunté a papá.

  --Yo iré ahora. Tu madre no estaría de acuerdo con eso...ella pensó que te quedarías atrás, que decidirías no venir con nosotros. Bueno, te estoy dando esa opción. Ahora voy yo. Luego si quieres marcharte, no congelarte, está bien. Les dije a tus tíos. Están esperando afuera: estarán ahí hasta las cinco. Luego de que me congelen, puedes simplemente alejarte. Mamá y yo no lo sabremos, no por siglos, no hasta que despertemos, y si decides vivir en vez de congelarte, estará bien.

  --Pero, papá, yo..
.
  --No. No es justo para nosotros culparte de eso. Será más fácil que hagas una decisión honesta si no nos estás enfrentando.

  --Pero te lo prometí, le prometí a mamá... --Mi voz se quebró. Mis ojos quemaban dolorosamente, y los cerré fuertemente. Dos rastros de lágrimas calientes bajaron por mi cara.

  --No importa. Es una promesa demasiado grande para que la cumplas. Tienes que hacer esta decisión por ti misma... si quieres quedarte aquí, lo entenderé. Te estoy dando una salida.

  --¡Pero ellos no te necesitan! ¡Puedes quedarte aquí conmigo! Ni siquiera eres importante en esta misión...¡estás con los militares, por el amor de Dios! ¿Cómo se supone que ayude un analista de batallas en otro planeta? Puedes quedarte aquí, puedes quedarte...

  Papá negó con la cabeza.

  -...conmigo --susurré, pero no había sentido en pedirle que se quedara. Su decisión estaba tomada. Y de todas formas, no era cierto. Papá era el sexto al mando y aunque eso no lo hacía exactamente comandante al jefe, aun era bastante alto. Mamá también era importante, nadie era mejor en la mutación genética, y la necesitaban para desarrollar cultivos que pudieran crecer en el nuevo planeta.

  Yo era la única que no era necesaria.

   Papá fue detrás de la cortina y se desvistió, cuando regresó, Ed y Hassan le permitieron usar una tualla de manos para cubrirse mientras caminaba para la cámara Criogénica. Se la quitaron cuando se acostó, y luego obligué a mis ojos a quedarse en su cara, no haciéndolo peor para ninguno de los dos. Pero su rostro irradiaba dolor, una mirada que nunca había visto en papá antes. Esto hizo que mi interior se retorciera con más miedo y más duda. Los vi conectar las dos intravenosas. Lo vi cerrar los ojos. Traté de contener el grito de horror resplandeciendo en mi mente y me mantuve erguida con una columna de hierro y la cara de piedra. Luego papá apretó mi mano, una vez, fuertemente, mientras metían el tubo en su garganta, y yo me derrumbaba por dentro y por fuera.

  Antes de que llenaran su caja con el líquido azul, papá levanto la mano, mostrando el dedo menique, yo envolví el mío con el de él. Sabía a lo que se refería. Estaba prometiéndome que todo estaría bien. Y casi le creí.  

 Lloré tan fuerte cuando llenaron su cámara criogénica que no pude ver cuando su rostro se sumergía en el líquido. Luego bajaron la tapa, lo metieron en su bóveda, y una nube de vapor blanco se escapó por las grietas.

 --¿Puedo verlo?  --pregunté.

 Ed y Hassan se miraron entre sí. Hassan se encongió de hombros. Ed abrió de nuevo la pequeña tapa y sacó el ataúd.

  Y ahí estaba papá. El líquido traslúcido estaba congelado, y sabía que también lo estaba papá. Puse mis manos sobre el cristal, deseando que hubiera una manera de sentir su calor a través del hielo, pero me alejé rápidamente. El cristal estaba tan frío que quemaba. Luces verdes parpadearon en la pequeña caja eléctrica que Hassan había fijado en la parte superior del crío-tubo de papá.

 No lucía como papá bajo el hielo.

 --Así que --Ed dijo--, ¿vas a bajar o vas a dejar la fiesta temprano?

 Empujó de nuevo el ataúd de papá en su pequeña ranura en la pared.

 Cuando miré a Ed, mis ojos estaban tan llenos de lagrimas que su rostro parecía derretirse, y lucía un poco como un Cíclope.

  --Yo...

   Mis ojos se deslizaron a la salida, mas allá de todo el equipo de criogenia al otro lado de la habitación. Mas allá de esa puerta estaban mi tío y mi tía, a quienes amaba, con los que podía vivir felizmente. Y más allá de ellos estaban, Maxi y Rebeca y Heather y Robin y todos mis amigos. Y las montañas, las flores, el cielo. La tierra. Mas allá de esa puerta estaba la tierra. y la vida.

  Pero mis ojos se dirigieron a las pequeñas puertas en la pared. Detrás de esas puertas estaban mi mamá y mi papá.

  Lloré mientras me desnudaba. El primer chico que me vio desnuda fue Maxi, solo una vez, la noche en que descubrí que dejaría atrás todo en la tierra, y "todo" lo incluía a él. No me gustaba la idea de que los últimos chicos que me vieran desnuda fueran Ed y Hassan. Traté de cubrirme con brazos y manos, pero Ed y Hassan me hicieron removerlas para poner las intravenosas.

  Y, oh, dios, era peor de lo que mamá lo hizo parecer. Oh, Dios. Oh, dios. Era frío y quemaba al mismo tiempo. Podía sentir como mis músculos se tensaban mientras el líquido azul entraba en mi sistema. Mi corazón quería salir, latir en mi caja torácica como un amante golpeando una puerta, pero el líquido azul hizo lo contrario y redujo el ritmo, así que en lugar de latidolatidolatidolatido, fue... latido.... latido....

  ....latido....

  ...

  ...

  ...latido...

  ...

  Ed abrió mis parpados. ¡Plop! Líquido frío y amarillo llenó mis ojos, sellándolos como pegante. ¡Plop!


  Ahora estaba ciega.

  Uno de ellos, tal vez Hassan, golpeó mi barbilla, y abrí la boca obedientemente. Aparentemente no lo suficientemente grandes. Los tubos golpearon mis dientes. Y abrí la boca un poco más.

  Y luego los tubos fueron empujados por mi garganta, fuertemente. No se sentían tan flexibles como lucían, se sentía como un palo de escoba engrasado siendo empujado en mi boca. Tuve ganas de vomitar una y otra vez. Pude probar la billis y el cobre alrededor de los tubos plásticos.

 --¡Trágalo! --gritó Ed en mi oído--. ¡Solo relájate!

 Fácil para él decirlo.

 Unos momentos después de haber terminado, mi estomago se estremeció. Podía sentir como los cables dentro de mí eran jalados y empujados mientras Hassan conectaba la pequeña caja negra en la parte exterior de mi nuevo ataúd.

 Sonidos de algo arrastrándose. La manguera.

 --No sé por que alguien se enlistaría para esto-- dijo Hassan.

 Silencio.

 Un sonido mecánico, la manguera siendo abierta, líquido frío, muy frío, roció mis muslos. Quería mover mis manos para cubrirme ahí, pero mi cuerpo no se podía mover.

 --No lo sé --dijo Ed--. Las cosas no son precisamente color de rosa en este momento. Nada ha estado bien desde la primera recesión, por no hablar de la segunda. Se suponía que el intercambio financiero iba a traer más trabajos, ¿no es cierto? No conseguí otra cosa que este trabajo, y terminará cuando todos estén congelados.

 Otro silencio. El líquido criogénico iba ahora sobre mis rodillas, filtrando frío en los lugares de mi cuerpo que habían estado calientes, el pliegue de mis rodillas, bajo mis brazos, bajo mis pechos.

 --No vale la pena tirar tu vida por la borda, no por lo que están ofreciendo.

  Ed soltó un bufido.

 --¿Lo que están ofreciendo? Están ofreciendo el salario de toda una vida en un solo cheque.

 --No vale la pena por un viaje que no terminará sino en trescientos y un años.

 Mi corazón se detuvo. ¿Trescientos... y un año? No... está mal. Son trescientos años, no trescientos y un años.

 --Esa cantidad de dinero puede ayudar a una familia. Tal vez haga la diferencia.

 --¿Qué diferencia? --Hassan preguntó.

 --La diferencia entre sobrevivir o no. No es como cuando éramos pequeños. No importa lo que diga The Prez, esa ley financiera no va a ser capaz de solucionar esa clase de deuda.

   ¿De que están hablando? ¿A quién le importa la deuda nacional y los trabajos? 
¡Vuelvan a ese año extra!

-De todos modos, un hombre tiene tiempo para pensarlo --continuó Ed--. Y considerar sus opciones. ¿Por qué retrasaron el lanzamiento de nuevo?

 El líquido criogénico tocó mis orejas. Mientras mi ataúd se llenaba, levanté la cabeza.

   ¿Retraso? ¿Cuál retraso? Traté de hablar, alrededor de los tubos, pero llenaban mi boca, mi lengua y silenciaron mis palabras.

 --No tengo idea. Algo sobre el combustible y la respuesta de las sondas. ¿Pero por qué nos están haciendo seguir con todas estas congelaciones según el calendario previsto?

 El líquido criogénico creció rápidamente. Giré mi cabeza para que mi oreja derecha pudiera captar su conversación.

 --¿A quién le importa? --Ed preguntó.- No a ellos... Simplemente duermen durante todo el proceso. Dicen que la nave toma trescientos años solo para llegar a otro planeta... ¿Cuál es la diferencia de un año más?

   Traté de sentarme. Mis músculos estaban duros, lentos, pero luché contra ellos. Traté de hablar de nuevo, traté de hacer un sonido, cualquier sonido, pero el líquido criogénico se derramaba contra mi cara.

 --Solo relájate --Ed dijo ruidosamente cerca a mi cara.

 Sacudí la cabeza. Dios, ¿Ellos no lo sabían? ¡Un año haría un mundo de diferencia! Era un año más para poder estar con Maxi, ¡un año más para poder vivir! Me registré para trescientos años... ¡no trescientos y uno!

 Manos gentiles --¿las de Hassan?-- me empujaron bajo el líquido criogénico. Contuve el aliento. ¡Quería mi año! Mi último año... ¡un año más!

 --¡Respira el líquido! --la voz de Ed sonó distorsionada, casi indescriptible bajo el líquido criogénico. Traté de sacudir mi cabeza, pero mientras mi cuello y músculos se tensaban, mis pulmones se revelaron, y el líquido frío se precipitó por mi nariz mas allá de los tubos y hacía mi cuerpo.

 Sentí la finalidad del líquido atrapándome en mi ataúd, blanco como la nieve.

 Mientras uno de ellos empujaba a mis pies, enviándome a mi bóveda, imaginé que mi príncipe azul estaba afuera de mi pequeña puerta, que realmente podría venir y despertarme con un beso y podríamos tener un año más juntos.

 Hubo un, clic, clic, grr, de los engranajes, y sabía que la congelación empezaría en cualquier momento, y luego mi vida no sería más que una nube de vapor blanco que escaparía por las grietas de la puerta de mi bóveda.

 Y pensé: Por lo menos estaré dormida. Olvidaré, por trescientos y un años, todo lo demás. 

  Y luego pensé: Eso estará bien. 

 Y luego el ¡Whoosh! El flash de la cámara de congelación llenó la pequeña cámara. Estaba en el hielo ahora. Yo era hielo.

       Soy hielo.

Pero si soy hielo ¿Cómo puedo estar consciente? Se suponía que debía estar dormida; se suponía que debía olvidar a Maxi, la vida y la tierra por trescientos y un años. Mucha gente había sido criogenizada antes que yo, y ninguno de ellos estuvo consciente. Si la mente es congelada, no puede estar despierta o alerta.

 Leí antes sobre las víctimas de coma que se suponía debían estar inconscientes con la anestesia durante una operación, pero realmente estaban despiertos y sentían todo.

 Esperé --y pedí-- que no fuera yo. No sería despertada sino en trescientos y un años. Jamás sobreviviría a eso.

    Tal vez ahora estoy soñando. He soñado toda una vida, en una siesta de media hora. Tal vez aún estoy en ese espacio entre congelada y no congelada, y todo esto es un sueño. Tal vez aún no he dejado la tierra. Tal vez aún estoy en ese limbo antes del lanzamiento de la nave y estoy atrapada en un sueño del que no puedo despertar. 

  Tal vez aún tengo trescientos y un años esperando por mí.

  Tal vez aún no estoy dormida. No del todo.

  Tal vez. Tal vez. Tal vez.

  Sólo estoy segura de una cosa: Quiero mi año de vuelta.  

jueves, 29 de octubre de 2015

A Shade of Vampire: Capítulo 2

Holi! Buen día flojos, subiré un capitulito antes de ir al colegio. (Suertudos sean los que no tienen que ir) 

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Capitulo 2: Cuenta Lali: 

Parpadeé varias veces, esperando que pudiera ver con mayor claridad si lo hacia muchas veces. Para nada. Estaba envuelta por la oscuridad y no parecía que eso fuera a cambiar pronto.

Sentí como mi claustrofobia estaba a punto de surgir, estaba aterrada, por todo lo que sabia, podría estar en alguna clase de espacio extremadamente cerrado, pero el frío, y la airosa sensación del cuarto pronto me aseguró lo contrario. 

   Traté de moverme a través del espacio pero rápidamente me di cuenta que la falta de luz es la última de mis precauciones. Por un lado, estaba siendo retenida por esposas de metal en mis muñecas y tobillos. 

Apenas y podía levantar mis brazos sin requerir un considerable esfuerzo. Traté de jalar contra las cadenas. Estaban amarradas a la pared. Sentí paja bajo mis pies descalzos. Pasé mis manos sobre mi cuerpo y sentí la suave tela de lino del vestido blanco que me puse sobre el traje de baño antes de mi inoportuna caminata de esa noche. 

                 Había planeado ir a nadar. 


Sí, otra de tus brillantes ideas, Lali. Ahora estás encerrada en alguna clase de calabozo usando solo tu traje de baño y un vestido que no está ni cerca de defenderte del cortante frío. Genio. Una completa genio. 

Apreté los dientes, culpándome por haber sido tan descuidada con mi propia seguridad. Me reprendí a mí misma antes de convertirme en mi villano personal. La severidad me golpeó con fuerza y era incapaz de suprimir un escalofrío. ¿En que me había metido? 

Estoy en un calabozo. La sola palabra causaba una alternativa de imágenes de historias que había leído sobre como la Torre de Londres y el tipo de tortura que los prisioneros vivían ahí. Apreté los puños, dándome cuenta por primera vez de cuanto amaba mis dedos, mientras imágenes volaban en mi mente sobre alguien enterrando objetos puntiagudos bajo de mis uñas.

       Si mi meta en la vida era no volverme loca, entonces esto seguro como el infierno que no me ayudaba a cumplir mi objetivo. 

      Me hundí en el piso, abrazando mis piernas contra mi pecho, recordando todas esas veces en que sentía que algo estaba mal conmigo. Los viejos temores de convertirme en mi madre empezaron a asaltarme. Mientras crecía, vi a psicólogo tras psicólogo tratando de averiguar "¿qué estaba mal conmigo?" Aparentemente había tenido déficit de atención e hiperactividad cuando era niña y trastorno obsesivo durante mi adolescencia. Recientemente, Recientemente, me estaban haciendo estudios por un desorden de bipolaridad. Dada esta situación, estaba segura que podría desarrollar un desorden extra o dos. 

        Añadamos estrés post-traumático a la lista. 

       Escuché sonidos ---pasos--- viniendo de afuera del cuarto en el que estaba. 

       Ocho segundos después, la puerta se destrabó y se abrió ampliamente. La incandescente luz entró. Me tomó un par de segundos ajustar mis ojos al repentino flujo de luz. Mi primer instinto fue fijarme en cada detalle del cuarto en el que estaba. Con la luz, se veía menos arcaico de lo que imaginaba. 

Las paredes estaban hechas de concreto y no de adobe y ladrillo como en los castillos antiguos.

Miré al piso y fruncí el ceño en confusión ante la paja bajo mis pies. 

   ---Pienso que le agrega un toque especial. Hacen a nuestros prisioneros sentirse como si hubieran viajado a la época oscura. 

   Mis ojos rápidamente ubicaron de donde surgía aquella voz. Todo lo que pude hacer fue mirarlo. 

   Era el extraño de la playa.

  Había tantas preguntas que quería que me respondiera, tantos insultos que quería decirle, pero me quedé callada. Considerando mi situación y mi limitada capacidad para moverme, fastidiar a mi captor no era la cosa más inteligente por hacer. 

  Me miró de pies a cabeza, de la misma forma que había hecho en la playa. Esta vez, sin embargo, podía sentir su hambre. Él era un depredador. Y yo era la presa. Me estremecí al pensar en exactamente que clase de depredador me acababa de atrapar en su trampa.

  Sus ojos medían la longitud de mis piernas, mientras se acercaba. Parecía encontrar entretenida mi ansiedad.

  Se detuvo a medio metro de distancia y sonrió mientras me estudiaba de cerca. El hecho de que pareciera complacido con lo que veía hacía la situación aún más escalofriante de lo que ya era. 

 ---¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?---pregunté no porque fuera a escuchar las respuestas. Solo necesitaba romper el silencio, en espera de ocultar mis erráticos latidos. 

  Alzó la mano y alejó un mechón de cabello castaño fuera de mi rostro. No pude evitar encogerme ante el más mínimo indicio de su toque. Todo acerca de él me decía que no estaba segura a su alrededor. 
 
 Sus siguientes movimientos solidificaron mis sospechas sobre que sus intenciones hacía mí eran menos que nobles.

  Me empujó contra la pared y me arrinconó recargando todo su peso contra mí. Se sentía como si estuviera tratando de romper mis costillas y cualquier otro órgano que tuviera. 

  ---Bienvenida a la sombra de sangre, Lali. ---Se acercó más, su frío aliento contra mi oreja---. Realmente eres una belleza, ¿No es así? 
      
      De sus labios, sonaba más como un insulto que un cumplido. 

      Mis temores estaban siendo reemplazados con enojo. Junté toda la fuerza que pude para levantar mis manos en un intento de empujarlo. Mientras luchaba, me di cuenta de la tosquedad de la pared de concreto detrás de mí, rascando a través de mi vestido y rasgando mi espalda desnuda. 

    El se río cuando fallé en mi intento por moverlo si quiera un poco. 
 
  ---Solo te harás daño a ti misma. 

  ---Te exijo que me dejes ir. Ahora ---dije las palabras con más confianza de la que sentía.

   Si había siquiera un leve signo de verdadera confianza en mí, él logró hacerla desaparecer cuando me agarró del cabello con una mano y de la barbilla con la otra. Acercó su rostro al mío, las puntas de nuestras narices casi tocándose. 

 ---Te hará bien aprender que aquí, no estás en posición de hacer tan impetuosas demandas. ---Las palabras salieron de sus labios en un silbido. 

  Era apropiado para él; estaba revelándome exactamente quién era. Una serpiente. Sus manos liberaron mi cabello y mi barbilla antes de que él comenzara a tentar libremente mi cuerpo en lugares que nadie aparte de mí había tocado antes. Sus ojos nunca dejaron los míos aun cuando trataba de alejarme de su toque.

 ---No hay escapatoria, Lali. Si quieres sobrevivir, debes entender que en este reino existes para obedecer. Haz lo que te digan y tal vez te dejaremos vivir. 

  Le escupí en la cara. Era el único acto de defensa que podía manejar, considerando mi posición de tomar cualquier abuso que a él se le diera la gana hacerme. 

   Tuve un sentimiento de victoria que solo duró un segundo, antes de que se limpiara el rostro con la palma de su mano. Su otra mano encontró su camino hacía mi barbilla. 

 ---Me preguntaste que quería de ti. Y solo hay una cosa que puedes darme Lali. 
 
  Me le quedé viendo, determinada a morir con dignidad y respeto. 

 ---¿Oh, y qué es eso? 

 Su respuesta envío escalofríos a través de mi columna. 

 ---A ti. 

   Antes de que pudiera registrar lo que había dicho, colmillos se produjeron de su boca. Empujó mi cabeza a un lado, dándole un fácil acceso a mi cuello. Sentía como si estuviera en un sueño, pero, por más que trataba de despertarme, no había escapatoria.  


        Estaba convencida de que mi más grande miedo estaba a punto de suceder. Ya estaba loca, porque en ese momento estaba cien por ciento segura de que iba a ser comida viva de un vampiro. 


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Y así termina el segundo capítulo! Pobre Lali....aunque no se otros, pero a mi gustaría ser un vampiro, parece divertido<3 Excepto por la parte de no poder estar frente al sol claro.


miércoles, 28 de octubre de 2015

Across The Universe Sinopsis

Holi! De nuevo...3 En el mismo día...bueno técnicamente no, ya son las 12:02....Pero para mi no es un nuevo día hasta las 05 de la mañana :D En fin...También subiré otra novela(De nuevo, mientras la adapto la leeré xd) Across The Universe! Me alegra que no me escuchen porque mi pronunciación de inglés es horrible, pésima, fea y todo lo que quieran decirle! En fin empezaré! 

Sinopsis: 


Con diecisiete años de edad, Lali se une a sus padres como carga congelada a bordo de la vasta nave espacial Godspeed y espera despertar en un nuevo planeta, trescientos años en el futuro. Ella nunca podría haber sabido que su sueño congelado llegaría a su fin cincuenta años antes de lo esperado, y que sería arrojada dentro de un desafiante mundo en una nave espacial que vive bajo sus propias reglas.


Lali se da cuenta rápidamente de que su despertar no fue un simple mal funcionamiento de una computadora. Alguien --uno de los pocos miles de habitantes de la nave-- trató de matarla, y si Lali no hace algo pronto, sus padres serán los próximos.


Ahora Lali debe correr para descubrir los secretos ocultos del Godspeed. Pero fuera de su lista de sospechosos de asesinato, solo hay uno que importa: Peter, el futuro líder de la nave y el amor que ella nunca podría haber visto venir.


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Y.......esa es la sinopsis de Across The Universe!! Interesante no?? Amo las novelas que están relacionadas con el tiempo!<3 Tómenlo en cuenta si me recomiendan una! Yo digo, si estaban todos congelados como mierda intentaron matar a Lali?? Digo dudo que el asesino haya podido sobrevivir los años que supuestamente estuvo "Congelado" vivo....Y ni idea de como pudo descongelarse, yo que se, se abrió la ventana y entró la brisa del sol y lo descongeló o que?? I don´t know....En fin lo comprenderé de a poco, espero. 

A Shade Of Vampire: Capítulo uno.

Hola! Acá les traigo(Sí, "Les" Cuando estoy forever alone en este blog no? Pero bueno, con paciencia todo llega! Aunque no es que sea muy paciente que digamos) El primer capítulo de A Shade of Vampire. Estoy segura de que soy la primera adaptadora que adapta a la vez que lee por primera vez...seguro está mal pero bueno, a la mierda todo<3 En fin....Lean y no sean flojos como yo! 

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Capítulo 1: Cuenta Lali: 


Estaba tomando un paseo nocturno por la costa, sintiendo la suave arena bajo mis pies descalzos con cada paso. Las fuertes olas se estrellaban contra la costa, el sonido viniendo como música para mis oídos. Mi piel hormigueaba con cada golpe de la suave brisa de verano, el distintivo olor de la sal de océano llenando mi nariz. Mientras frotaba ligeramente mi Chapstick[Protector Labial] con sabor a cereza sobre mis labios secos, ellos formaron una sonrisa amarga. El bálsamo solo sirvió para sumar su dulce sabor a las numerosas sensaciones viniendo a mi en ese momento.

Siempre me he encontrado a mi misma en sintonía con mis cinco sentidos, pero esta noche, estaba en sintonía con todos menos uno. Mi vista estaba borrosa por las lágrimas que estaba tratando de contener. No podía apreciar la exótica escena a mí alrededor. En todo lo que podía pensar era en la expresión de decepción en el hermoso rostro de mi mejor amigo.

Juan "Tacho" Morales era la única persona en el mundo que podía hacerme sentir de la forma en lo que lo hacía esta noche.


Tal vez la tristeza que sentía era sobre todo debido al hecho de que todavía tenía expectativas, expectativas que sabía que solo me causarían dolor. 

Razoné para mí misma que tenía el derecho de estar herida. Era mi cumpleaños. Él era mi mejor amigo. No debería haberlo olvidado. 

Pero lo hizo. Una vez más.

Sabía que la decepción en su rostro cincelado era más hacía sí mismo que para mí. Sabía que podía vencerse a sí mismo sin cesar por sus descuidados deslices, y créeme cuando digo que él tiene muchos de esos. Así que, esa noche, me preguntaba a mi misma si solo estaba sobre-reaccionando. 

Me encontré a mi misma decidiendo que lo hice, de hecho, sobre-reaccioné y ya era hora de quitar el gran peso de mi cuerpo. Me dirigí de regreso hacia la villa que los Riera alquilaban para las vacaciones familiares, decidida a solo volver a divertirme con la persona más importante de mi vida, y entonces recordé..

Recuerdo lo que sentí al verlo con sus brazos sobre Jazmín Romero, la hermosa rubia que lo había tenido caliente todo el verano.

La imagen tiró rápidamente todos los pensamientos de besar y disculparme con Tacho por la ventana. 

         ---Dios, Lali... Lo siento mucho... Soy un horrible mejor amigo...
---Fueron las palabras que salieron de sus labios al darse cuenta de su error. Me alejé de él y terminé en la playa, con ganas de golpearme a mi misma en la cabeza por ser tan sensible. 

Me debatí en contra de mis acciones, pensando que estaba siendo injusta. Después de todo, no era culpa de Tacho que cayera en el mayor cliché de todos los tiempos cuando me decidí a tener sentimientos de no-mejor-amigo, por mi mejor amigo. Era por eso que verlo con Jazmín dolía tanto, especialmente al darme cuenta de que nunca podría ser como Jazmín. Simplemente no era el tipo de chico por la que un chico como Tacho iría. Yo sabía eso y aun así me dejé enamorar por sus encantos. Me odiaba a mí misma por ello, pero era lo que era. En ese momento, estaba demasiado segura de que él era en realidad el amor de mi vida.

            ¿Pero puede alguien realmente culparme por pensar de esa manera?

Tacho era tan de ensueño como el ensueño podía ser. Era alto, bien formado, inteligente y una sonrisa deslumbrante que avergonzaría a las modelos adornando las portadas de cualquier revista. Él era divertido, seguro y popular. También era dulce y amable cada vez que quería serlo. Mas que nada de eso, él me vio. Él me dio la hora del día cuando nadie ----Ni siquiera mis propios padres---- lo harían. Era con Tacho con quien nunca me sentí invisible... excepto cuando Jazmín estaba cerca.  

Al tomar ese paseo por la noche, sabía que estaba engañándome a mí misma. No había manera de que estuviera enojada con Tacho durante demasiado tiempo. Me gustaba pensar en mí misma como fuerte e independiente, pero a decir verdad, no me podía imaginar una vida sin Tacho en ella. Mi dependencia de él me asustaba. Era aterrador darme cuenta de que necesitaba a otra persona tanto como yo lo necesitaba a él. 

Había estado caminando por la orilla del mar por alrededor de una hora, cuando de repente me di cuenta de que no estaba sola. Alguien se me estaba acercando por detrás. Mi corazón saltó. Estaba tan segura de que era Tacho, que cuando un extraño apareció a mi lado, no pude ocultar la decepción de mi rostro. 

     Debió haberlo notado, porque una sonrisa se formó en sus labios. 

    --¿Esperabas a alguien más, amor?

Lo miré con recelo, recordando las veces que mi padre me dijo que no hablara con extraños. Lo miré de arriba a abajo, asumiendo su apariencia. Contuve la respiración. No pude encontrar palabras para describir lo bien parecido que era el hombre. Él era casi hermoso. En lo primero que me fijé era en como sus ojos azules eran unos tres tonos más brillantes que cualquier otro que haya visto antes. Era un fuerte contraste con su pálida ---casi blanca--- piel y cabello oscuro. Lo siguiente que noté es que era fácilmente más de quince centímetros más alto que yo. Su altura, hombros anchos y delgada constitución me recordaron a Tacho, pero tenía una presencia que era mucho más imponente que la de mi mejor amigo. 

Mi mirada se posó en su rostro. 

Me di cuenta de que me estaba inspeccionando justo tan cerca a como yo a el. Sus ojos en mí de repente me hicieron sentir incómodamente vulnerable. Le dí un segundo pensamiento al consejo de mi padre, pero cancelé rápidamente todas las nociones de hacer caso a su consejo, cuando recordé que él dejó de preocuparse hace mucho tiempo. Me incorporé a su altura y reuní todo el coraje que tenía para evitar escapar de este extraño.

   Gran error.

La confiada sonrisa no dejó su rostro ni por un momento.

--¿Te gusta lo que ves? 

Fruncí el ceño, molesta por su audacia. 

--Un poco lleno de ti mismo, ¿no?

Dio un paso hacía delante, más cerca de mí, e inclinó su cabeza hacía la mía. 

--¿No tengo derecho a estarlo? 

Sabía que lucía bien, y no estaba dispuesto a actuar como si no lo hiciera.

--Lo que sea.-- Fue mi oh-tan-brillante respuesta. 

Mis hombros se hundieron con derrota mientras daba un paso atrás, abrumada por lo cerca que estaba. Rodé los ojos y lo hice de ciento ochenta grados, no del todo en el estado de ánimo para jugar cualquier juego que este extraño estaba proponiendo. 

Pronto me daría cuenta de que estaba a punto de jugar su juego tanto como si me gustaba como si no. Me agarró del brazo y volvió mi cuerpo hacía el. El movimiento solamente hizo que cada alarma interna que tenía se fuera en un frenesí. 

  Ese hombre era peligroso y yo lo sabía. Intenté escabullirme lejos de su toque, pero no era rival para su fuerza. 

    ---Dime tu nombre--- ordenó.

               Estaba a punto de negarme, pero me horroricé al encontrarme impulsivamente como respuesta: 

   ---Lali Esposito.

Trazó su pulgar por encima de mi línea de la mandíbula. 

---Hola, Lali Esposito. Eres una chica estúpida por salir a caminar sola a estas horas de la noche. Nunca sabes que tipo de mal podría sucederle a una cosita bonita como tú.

Me pregunté exactamente que tipo de mal era él. Pero de pronto me vi abrumada por las sensaciones que estaban rodeándome. Mis sentidos se llevaron todos de una vez. Oí las olas, sentí la arena bajo mis pies, olí la sal del océano, probé el sabor de la cereza en mis labios y vi al maníaco desconocido aparecer mientras me clavaba una aguja en el cuello. El efecto fue instantáneo. Apenas podía jadear, y mucho menos gritar. Pasé de sentir todo, a sentir absolutamente nada. 

             Mi último pensamiento consciente fue que yo nunca podría ver a Tacho otra vez. 


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Un poco mucho de larguito no? Pero bueno...este primer capítulo(Para mí) Fue aburrido, no se a ustedes. Supongo que el próximo será más interesante....como ya mencioné yo también la leo por primera vez. Me gustaría saber si el extraño que la desmayó/mató/noqueó era Peter o khé.

A Shade Of Vampire: Prologo

Prologo: 


Cuenta Lali:



Ni una sola vez esperé que mi vida se iba a desarrollar de la manera en que lo hizo. Para ser justos, creo que podría decir que la vida nunca se desarrolla como esperamos que lo haga.


Se que no lo hizo con mi padre, pero dudo que haya un adolescente en el mundo que pudiera esperar que su vida se desarrollara como la mía.

Acababa de cumplir diecisiete cuando mi vida cambió por completo y de forma irreversible. Solo una noche antes yo estaba pensando en el futuro, en mis sueños y aspiraciones. Quería convertirme en trabajadora social o una abogada con la esperanza de ayudar a otros como yo, que fueron abandonados por su familia. Era mi cumpleaños, y a mi edad, se sentía como si tuviera toda la vida por delante. Por supuesto, yo no estaba segura de que sería parte de una gran vida, pero al menos estaba segura que iba a tener una vida


La siguiente noche, ya no estaría tan segura de nada nunca más. ¿Cómo podía haberlo estado cuando, en el lapso de veinticuatro horas, había ido de Señor de secundaria y certificada florero a cautiva del príncipe del aquelarre más grande y poderoso de nuestro tiempo? 

Cuando tenía nueve años mi madre, Majo, fue enviada a un manicomio para lunáticos. Siempre supe que había algo extraño en mi madre, pero nunca esperé que ella perdiera completamente la razón. Lo que le pasó dejó realmente su huella en mí.

Después de esto, mi principal objetivo en la vida era sobrevivir sin perder la razón y volverme como mi madre.


Entonces, después de que ocurriera, en la noche de mi decimoséptimo cumpleaños, mi único objetivo era sobrevivir. Punto. Sin importar mi miedo a volverme loca. Estaba convencida de que ya me había vuelto loca de todos modos. 

No había forma de predecir lo que me sucedería después de esa noche.

En sus mejores días, mi madre ya me había advertido de esto. Ella dijo que debía esperar a que la vida me repartiera su dosis justa de sorpresas.


Pero Peter Lanzani era una sorpresa que estaba lejos de ser justa...

martes, 27 de octubre de 2015

Sinopsis a Shade of Vampire

Hola! Este es mi primer blog y adaptación, voy a hacer, o intentar al menos hacer adaptaciones Laliter, y algunas mías si me sale. Quizás no suba tan seguido por el colegio y esas cosas! En fin, me llamo Milagros, me pueden decir Mili! Tengo 13 Años y soy de Argentina. En fin, empezaré con la Sinopsis.

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Sinopsis: Serie A Shade of Vampire


La noche del decimoséptimo cumpleaños de Lali Esposito, ella se adentra en una pesadilla de la que no podrá despertar.


Un tranquilo paseo nocturno por la playa la lleva cara a cara con una criatura pálida y peligrosa que anhela mucho más que su sangre.


Es secuestrada a una isla donde el sol tiene eternamente prohibido brillar. Una isla inexplorada por cualquier mapa y gobernada por el aquelarre de vampiros más poderosos de todo el planeta. Ella despierta ahí como una esclava, una prisionera encadenada.


La vida de Lali da un giro excitante y aterrador cuando es la elegida entre cientos de chicas para unirse al harén de Peter Lanzani, el oscuro Príncipe Real.


A pesar de su adicción al poder y la obsesiva sed de su sangre, Lali pronto se da cuenta de que el sitio más seguro de la isla se encuentra en sus aposentos, y debe hacer todo lo que esté en su poder para ganárselo si quiere sobrevivir incluso una noche más. 


¿Tendrá éxito?... o ¿Está destinada a la misma suerte que el resto de las chicas que se han encontrado en manos de los Lanzani?